Estos dias han sido tan intensos como hacia tanto no vivia, y no me refiero precisamente a las aventuras nocturnas que alguna vez solí encontrarme dia con dia, mas bien a la intensidad de trabajo, diseñando, planeando, imaginando que escribir y sobre todo soñando.
Por alguna razon la vida no me deja, y cuando parece que el proximo dia se tornará dificil, algo aparece de la nada para rescatar mi bolsillo y levantar a la esperanza que acaba de caerse.
Entendí la importancia de creer, y saber en donde estoy parado, de conocer la ruta de mi vuelo, y tambien la altura a la que puedo alcanzar.
No sé que pase mañana, ni siquiera he advertido si la bolsa trasera del pantalón es suficiente segura como para que los sueños no se esfumen como agua entre las manos, solo sé que espero sentado en el anden de llegada de la central, solo se que acaba de anunciarse la salida desde el parque con destino a la verde villa, afuera el viento sopla, adentro el aire es fuego, y el cielo amenaza con estruendos una noche mas, una noche sin luna.
¿La vida no te deja o tu eres el que no deja a la vida?.
ResponderEliminarBuen punto, y si, no dejo a la vida.
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